viernes, 19 de febrero de 2010

In memoriam de Ángeles Vázquez, por Ildefonso Gómez

Leído en el diaro Europa Sur. Por su interés reproducimos esta noticia.
SIEMPRE bromeaba con Ángeles y le decía que era mi Hija Predilecta preferida. Y no solo porque como mujer, hasta la presente, es la única que ostenta dicho nombramiento. No, no solo era única en ese aspecto. La vida de Ángeles ha sido una manifestación de singularidad permanente por la que muchos sentimos una gran admiración. Única como mujer comprometida con su tiempo de lo que nos ha dejado memoria viva en sus libros. Única como madre y como compañera. De mi tiempo como alcalde de Jimena de la Frontera pocos momentos tan gratos como el de tener la oportunidad y la obligación de reconocer la relevante personalidad de algunos hijos de Jimena a través de su declaración como hijos predilectos.
El padre de Ángeles como tantos vecinos de pueblos andaluces tenía un apodo. El suyo era "El República". Ángeles vivió siendo una niña la corta alegría de la consolidación del "España mañana será Republicana". Ese "mañana" como sabemos fue efímero pero decisivo para su carácter. Siempre le acompañó el aire distinguido del que nunca está dispuesto a doblegarse
Se sabía víctima de un atropello sin límites, atropello por el que pedía una explicación no para ella sino para toda su generación y sobre todo para los que se habían quedado en el camino. Pero también fue única en anticipar la reconciliación que supuso la transición, demostrándolo con su propia vida una vez más y uniéndose en matrimonio con quien fue su marido que procedía ideológicamente de la otra España. Aquí le llevó la contraria a Antonio Machado y no solo no le heló el corazón la otra España sino que supieron hacer crecer su amor a través de una familia que la ha adorado hasta el momento de su muerte.
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-Ángeles en 1955, con 32 años, en Río Chico, Algeciras -
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Muerte que ya experimentó y le tocó vivir (si es que se puede vivir la muerte más de una vez) siendo una tierna adolescente como vemos en su primer relato autobiográfico. Tenía tanta fuerza lo vivido y tenía tantas ganas de que los jóvenes de hoy conocieran de la grandeza y miseria de aquella España que nos regaló un libro que trata de lo que llamamos en Jimena "La Huía". El asedio de las tropas golpistas por tierra, mar y aire de la carretera de Málaga cuando con su familia huía del terror que supuso el desembarco de los militares profesionales del norte de África en el Campo de Gibraltar. Ni siquiera después, en la segunda Guerra Mundial un ejército masacraba a su propia población civil de manera tan abyecta.
Muchos lo hemos vivido a través del relato de una niña llamada Ángeles Vázquez que esperaba la muerte en la carretera de Málaga hace 54 veranos. Se había quedado sola tras perder el rastro de su familia en aquél caos de metralla y bombas. Sacudida tras sacudida se habían ido desperdigando y ella cada vez se sentía más cansada, más perdida. De momento se dio cuenta que los lamentos y gritos de la penosa columna humana de la que había formado parte sonaba muy remota. Exhausta se sentó en el arcén casi totalmente a oscuras a esperar su muerte. Tras desear con todas las fuerzas que le quedaban que al menos fuera un final rápido escuchó los cascos del caballo de un jinete como confirmación de su suerte. Apretó la cabeza contra sus hombros y el sonido del golpeteo de los cascos se hizo insoportable hasta que se pararon en seco ante ella. Ella esperó y escuchó algo que no supo interpretar hasta que tuvo el valor de mirar hacia arriba. Un joven soldado republicano le tendía con urgencia su brazo.
Siempre me acompañarán la frescura y la firmeza con que una mujer, como mujer, defendía la legitimidad de una España que estaba por encima de banderías y partidismos. La España con la que soñaron desde Ortega y Gasset a Federico García Lorca o los hermanos Giner de los Ríos. Una España de la que ella siempre se sintió orgullosa y nos hizo sentirnos a los demás. Igual de orgullosos nos sentimos de ella no solo su pueblo de Jimena de la Frontera sino todos quienes tuvimos la suerte de conocerla. Ya vas por fin a la grupa del caballo donde hasta la muerte tiene sentido. Solo mujeres de tu talla lo consiguen. Descanse en paz.
Ildefonso Gómez. Ex alcalde de Jimena.

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