lunes, 14 de marzo de 2016

"Cinco letras", por Salvador Delgado Moya

Cinco letras que son inexplicables. Cinco letras que incitan al delirio. Cinco letras llenas de adicción. Cinco letras que invitan a derrochar  sentimientos…

Ese ser, ese emblema, esa obra de arte, ese icono de devoción, inculcadora de buenos hábitos, de consejos adoctrinados con mimos y sonrisas, de abrazos consoladores, de besos emanados desde el alma, de miradas dosificando sabiduría, de juezas del perdón y de la comprensión.


Hablemos en femenino, que el género decida dónde está la coherencia, el equilibrio, la cordura, la dedicación, la implicación, y el amor en su máximo esplendor.

Mujer, déjame que te mire; querida dama, déjame que me embelese con  tu rostro; amada compañera, déjame que me enrede en  tu pelo; envidiable consorte, déjame que la magia de tu mirada me hipnotice a perpetuidad; elegante fémina, déjame que tu olor impregne mi alma; persuasiva esposa, déjame que tu presencia estabilice mi desorden natural;  primorosa pareja, déjame que coja  tus manos, que acaricie tu piel y que sueñe con tu presencia.

De monumentos está llena la vida, de estrellas está lleno el firmamento, de sal el agua del mar, pero la inmensidad de tu aura es inigualable y majestuosa, interactuando con mi vida, desarrollando mi felicidad y culminando mis ambiciones.

Da igual en qué etapa de la vida te encuentres,  fuiste, eres y serás un remanente de optimismo, de transmisión de sosiego, de carantoñas por doquier, de dedicación altruista, de trasnochadora motivada, de madrugadora impregnada de obligaciones, de trabajadora incondicional, y de donante exacerbada de felicidad.

Hoy quiero y necesito decirte algo. Hoy quiero y necesito aplaudirte por ser como eres; por estrujar tu matriz hasta ofrecer vida,  por arroparme cuando más lo necesitaba;  por ablandar la dureza de la vida por arte de magia;  por susurrarme los sonidos que calmaron mis dudas; por interactuar con mi alma;  por exhibir el coraje, del  que a menudo, la masculinidad carece; por luchar con tu sudor por las cosas impolutas; por poner luz a mi ceguera; por demostrar a diario el significado del coraje, la constancia, la furia, la fuerza y la voluntad; por redimirme de lo perjudicial y doloroso; por compartir tus sueños, tus lágrimas y tus risas de alcoba, conmigo; por exfoliar la negatividad del día a día; por soportar el peso de la incomprensión; por profanar mis sentimientos durante toda mi vida.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Antonio, el niño del Corchado

Mujer:

Madre, hija, hermana,
compañera o esposa,
cinco maneras de ser
cinco maneras de estar
y todas ellas… mujer.
De toda la creación,
de todo lo que hizo Dios
y que de sus manos saliera,
sin duda fue, la mejor obra.
Según dicen, fue la última
no continuó creando
porque pensó con razón
que inclusive para Él
el superarla… imposible.

14.03.16

Antonio. –El niño del Corchado-

SPB noticias dijo...

Buenas Antonio, por que no le envías tus poemas a buceite.com@gmail.com, y así lo publicamos adecuadamente como merecen.
saludos
Bernardo.