jueves, 9 de noviembre de 2017

"Mario y Jiráfali, una historia enternecedora", por Francisco Quirós "Pacurro"

Mario Ortiz, y placa de Jiráfali en el zoo de Jerez. Pinchar para ver con detalle
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MARIO Y JIRÁFALI. UNA HISTORIA 
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Mario y la leyenda de la placa, instalada en el zoo de Jerez

Mario Ortiz Peña, un joven de 19 años, persona vital, alegre, deportista, extrovertido, entre otras cualidades que atesoraba, estudiante de cocina. Una tarde de Enero de 2016, como muchas otras, toma su monopatín y se dirige  a un circuito a practicar esa modalidad, en la localidad de Estepona.


Cerca ya del lugar, un manotazo homicida, le sesga la vida, cayendo fulminado, muerte súbita.
Son esas cosas, que no entiendes de este mundo terrenal. Un chaval, en la flor de la vida, se marcha para siempre.

Mario es hijo,  de Modesto Ortiz y Ana María Peña. Ana Marí, nació en Bélgica,  residió dos años  en Tesorillo, y quince  en  Secadero, en esa población junto a su esposo.Para ayudar a identificarla, les diré, que es prima hermana de Paco el cartero . Es por lo que la relación con estas dos poblaciones, es muy patente. Modesto y Ana Mari, al cabo de un tiempo se establecieron definitivamente en Estepona.
Nadie que desgraciadamente le haya sucedido. Puede calibrar, el dolor que causa la pérdida de un hijo. Modesto y Ana Marí, no iban a ser una excepción. Pero los padres de Mario, en particular su madre, se negaron a que la figura de Mario se difuminara, que solo quedara en el recuerdo y en el corazón de ellos.
Familia de Mario. Posando con la placa en honor de Jiráfali.
No hay día que Ana Mari, no rememore públicamente a su hijo. Recordando pasajes anteriores, o sucesos actuales, haciéndole partícipe, terminando con esta hermosa frase. “Te quiero mi niño del alma”.

Fruto de esa actitud, ha tenido lugar la historia que a continuación, tengo a bien relatarles:
Mario, desde niño, fue un amante de los animales, su auténtica pasión. Con tres añitos, sus padres decidieron, llevarle de visita al zoo de Jerez.

En esa visita, cuando llegar al lugar de las jirafas, quedo ensimismado, no había manera de despegarle de allí. Algo extraordinario, impropio de un niño de su edad.

En aquella visita le compran  un peluche con cuerpo de jirafa. Peluche al que pusieron por nombre Jiráfali , convirtiéndose en su fetiche. Dormía con él, incluso aun siendo un adolescente.

Cuando Ana Marí, lo metía en la lavadora, Mario, esperaba impaciente, hasta alguna otra puntada hubo que darle, por el deterioro lógico del tiempo. Ese peluche era sencillamente insustituible.
Creo que no hace falta decir. Que al margen de su amor a todos los animales, las jirafas eran sus favoritos.

El pasado abril, nace una cría de jirafa en el zoo de Jerez. Ana Mari, se entera de  la noticia y se pone en contacto con los responsables del zoológico, les cuenta la historia de Mario y Jiráfali.
Mario con su animal favorito.
El zoo accede encantando, a bautizar con ese nombre a la nueva cría de jirafa. Para ello organizan un acto el pasado 21 de octubre. Al cual acuden, por supuesto los padres, su hermana Daniela, familiares y amigos íntimos. Colocando una placa, donde se explica esta hermosa historia.

La madre está convencida, tiene razones para ello, que el alma de Mario, se ha reencarnado en Jiráfali. Que el sueño de su niño se ha cumplido.  El peluche jiráfali, ha tomado vida. Yo personalmente no lo dudo ni un instante.
Este es el resumen de una hermosísima historia, rebosante de amor. Una historia que viene a demostrar que Mario sigue entre los suyos. Que lo que han perdido es el envoltorio. Pero su alma, no se ha ido  continúa, en medio de sus seres queridos. De eso se han encargado sus padres, especialmente su madre.
¡Felicidades Mario, tu sueño se ha cumplido!

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Paco: Mucha sensibilidad hacia falta para narrar esta historia. Sólo lo podías hacer tú.

Francisco Quiros Ocaña dijo...

Muchas gracias, amigo